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Cerdeña

David Herbert Lawrence, famoso escritor inglés
de comienzos del siglo 19, amaba Italia y la
recorrió a lo largo y ancho, muchas veces a pie.
Cerdeña lo entusiasmó y le dedicó un bonito libro, “Sea
and Sardinia”, donde escribió: «Cerdeña se encuentra
fuera del tiempo y de la historia».
A ésta espléndida isla llegaron los Fenicios, los Cartagineses,
los Romanos, los Árabes, los Bizantinos, los
Españoles: Cerdeña asimiló y reelaboró las más variadas
influencias, las integró a su propia cultura, abriéndose
al mundo y ofreciendo lo mejor de sí, pero no permitió
que su “corazón” profundo y apasionado, su
carácter fuerte y generoso fuesen cambiados o mutados.
Así como el corazón físico de Cerdeña, el área del
Gennargentu, hoy Parque Nacional, refugio de los antiguos
pobladores, supo salvaguardar hasta nuestros
días, como un cofre precioso, tesoros naturales de
incalculable valor.
Todo esto da un sabor único y original a unas vacaciones
en Cerdeña. Aún en las zonas más modernas,
urbanizadas y equipadas de la isla, todo se conserva
más auténtico y más verdadero que en otros lugares.
Así es en Cágliari y en Nuoro, en Sassari y en Oristano,
en Alghero como en Costa Esmeralda: dondequiera que
el turista decida disfrutar del magnífico mar o de la
belleza de los bosques, visitar iglesias y museos, investigar
el misterio de los imponentes, milenarios “nuragos”
que vigilan desde las colinas y los altiplanos, zambullirse
en las mil fiestas populares, o degustar un buen
asado humeante.

Situada en el centro del Mediterráneo occidental,
Cerdeña es la segunda isla italiana y de todo el Mediterráneo
(con 23.821 km2.). Sus ciudades más importantes
son Cágliari, la capital regional, y Sassari, segundo
polo en importancia, seguidas por sus otras capitales
de provincia: Carbonia-Iglesias, Nuoro, Olbia-Tempio,
Oristano, Medio Campidano y Ogliastra.

LAS PLAYAS
Azul, celeste, turquesa, verde y también color oro.
Con sus tersas y cristalinas aguas, el mar de Cerdeña
representa la meta más deseada para quienes desean
perderse en la fascinación de los tonos azules y en los
frescos perfumes de la naturaleza, que con sus transparencias,
rodea el perímetro de la Isla entregándolo al mito
de tierras paradisíacas. La región encierra un mundo rico
de vida y belleza: reino de la foca monja y del león marino,
está habitada por una innumerable variedad de
peces, moluscos, mejillones y cetáceos que asombran a
los exploradores subacuáticos. El mar de Cerdeña, corazón
del Mediterráneo, late incesantemente en su paleta
de matices. Las playas más famosas se encuentran en
provincia de Sassari, Cagliari, Nuoro y Oristano, siendo
numerosas las áreas marinas protegidas.
No podemos olvidar la famosa Costa Esmeralda,
tramo costero de Cerdeña nororiental (Gallura), extremo
de tierra que se transformó en una importante y
renombrada zona vacacional, que dio un notable
impulso al turismo sardo.
Las localidades más famosas de la Costa Esmeralda
son Baja Sardinia, Porto Cervo, Cannigione y Arzachena.

Situada en el centro del Mediterráneo
occidental, Cerdeña es la segunda isla
italiana y de todo el Mediterráneo. Sus
ciudades más importantes son Cágliari,
la capital regional, y Sassari, segundo
polo en importancia.

El territorio de Arzachena es conocido por sus
espléndidas costas. Además de ellas, existe un patrimonio
histórico arqueológico, original y sugestivo hecho de
“nuragos”, templos y tumbas de la civilización nurágica.

LOS PARQUES: OASIS PROTEGIDOS
En Cerdeña, la consciencia sobre la importancia y la
unidad de los ambientes montañosos, amenazados por
la deforestación y los incendios, ha llevado a la creación
de numerosas y amplias áreas patrimoniales protegidas,
donde se trata de favorecer la reintroducción y la reproducción
de especies animales que hoy día son escasas.
En la mayor parte de los casos, los parques cuentan con
senderos señalizados y áreas de descanso para favorecer
los paseos de los excursionistas.
Entre los principales parques recordamos el de
Gutturu Mannu, del Oasis de Tepilora, de Molentargius,

LOS NURAGOS:
FASCINACIÓN DE CERDEÑA
Numerosos “nuragos” esparcidos en la
isla ocupan ciertamente un lugar de
importancia entre los monumentos dejados
en la cuenca del Mediterráneo Occidental
desde las diferentes culturas que se
sucedieron en la antigüedad. Fueron construidos
a partir del año 1800 a.C. desde
las poblaciones indígenas, que caracterizaron
por casi un milenio la historia sarda.
Los “nuragos” tuvieron fases constructivas
diferenciadas, que dan testimonio de la
evolución de la civilización sarda hasta el
VI siglo a.C.
Se trata de unos majestuosos edificios
que tienen un rol fundamental en el
paisaje sardo: quedan impresos en la
mente del visitante como elemento característico
de una tierra misteriosa y extraorextraordinaria
y surgen como símbolo y emblema
de todo un pueblo.
Son casi siete mil los que, mantenidos más o menos en buenas
condiciones, llegaron hasta nuestros días. Sin embargo, originalmente,
y antes de las muchas destrucciones que sufrieron, su
número debía ser sin duda mayor.
El nombre de este característico monumento se desprende del
vocablo nurra, que significa “montón”, “acumulación”, pero también
“cavidad”. Y es justamente por este doble significado que el término
fue aplicado a la forma originaria del nurago, una construcción levantada
por “acumulación” de grandes piedras que en su interior tienen
una cámara cubierta con una cúpula, por consiguiente “hueca”.

El mar de Cerdeña, corazón del
Mediterráneo, late incesantemente en
su paleta de matices. Las playas más
famosas se encuentran en provincia de
Sassari, Cagliari, Nuoro y Oristano y
son numerosas las áreas marinas
protegidas.

De la Asinara, de Porto Conte, del Archipiélago de la
Magdalena, del Monte Arci y del Gennargentu. Este último,
el más famoso, es la máxima expresión del espectacular
valor natural de Cerdeña, excepcional terreno
que presenta todos los elementos que identifican claramente
la específica vocación de Parque: una extraordinaria
riqueza de elementos de vegetación, de flora, de
fauna, geológicos y paisajísticos sin igual, con características
histórico – culturales de notable importancia.

PRODUCTOS TÍPICOS
Entre los platos principales y los panes aparecen
algunos productos que dieron a conocer, en todo el
mundo, la cocina tradicional sarda: pensemos por
ejemplo en los malloreddus (ñoquis sardos) o al pan
carasau (conocido también como papel de música). En
realidad para acompañar estos dos productos existen
unos cuarenta tipos de panes diferentes y una enorme
variedad de primeros platos. Entre los primeros citamos,
por su compleja preparación, los Culurjonis y los
macarrones condimentados de diferentes maneras,
siempre acompañados por una espolvoreada de excelente
queso pecorino sardo.
Aunque Cerdeña es famosa principalmente por su
mar, entre sus segundos platos se destacan los estofados
de tierra como el “porceddu” (cochinillo de leche).
Como acompañamiento en las mesas de Cerdeña
nunca falta un buen pedazo de queso: Cerdeña es la
única región europea con tres variedades de pecorino
(Fiore Sardo, Pecorino Sardo y Pecorino romano, que
han obtenido la calificación de DOP – De Origen Protegida)
y puede orgullecerse de algunas rarezas gastronómicas
como el casu marzu (el famoso queso con gusanos),
el callu (la crema de leche fermentada en el estómago de los cabritos) y el casu axedu (yogourt compacto hecho con leche de oveja).
Los postres son una de las principales atracciones
de la gastronomía sarda, gracias a la combinación de
formas y sabores de los típicos más variados, entre los
que se destacan los gattò y los suaves amaretos, que se
basan en ingredientes sencillos como la miel, las
almendras y las flores de naranjo.

VINOS Y LICORES
Desde tiempos antiguos Cerdeña ha sido considerada
un viñedo en medio del mar: algunas investigaciones
arqueológicas evidenciaron que ya desde tiempos
muy remotos allí se cultivaba la vid y se producía vino.
Dicha tradición continuó con los Romanos y luego, a
lo largo de las diferentes ocupaciones extranjeras, se
enriqueció aún más.
Son muchos los vinos y licores producidos en Cerdeña,
cada uno con características propias y bien diferenciadas
de los demás. Entre los vinos, mencionamos
el Vermentino y el Cannonau. Entre los licores, recordamos
el ya famosísimo mirto y el característico “Filu ‘e
ferry”, una grappa obtenida de la destilación de las
vinazas de los fuertes vinos de la isla.

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